Un conejo en la chistera
La situación de Javier Saviola es bastante peculiar en los últimos años.
En su llegada a España, se convirtió en el fichaje más caro del Barça. Fue utilizado por Gaspart para competir con el gran fichaje de aquel año, el mago Zidane, por el máximo rival.
Su llegada produjo gran expectación por los números que atesoraba en River Plate, en el que destacaba con otro joven que más o menos también se ha estrellado en la liga, Pablo Aimar, aunque este con distinta actitud que el conejo.
En sus 2 primeros años digamos que tuvo un buen rendimiento en can Barça, pero poco a poco su estrella se fue apagando, por lo que se produjo su primera salida.
Fue al Mónaco francés donde realizó una gran temporada. Al año siguiente salió al Sevilla, dejando claro que su etapa barcelonista estaba más que concluida. El Barcelona le propuso salir, pero el prefirió seguir cobrando un pastón a pesar de estar en la grada o apenas contar para el técnico.
En el año 2.007, con la carta de libertad bajo el brazo, firmó por el máximo rival de los culés, el R.Madrid. Su salida no fue traumática para los azulgranas que se libraban así de un sobresueldo extraordinario. Este fichaje, muy comentado, no se sabe bien si atendía a una necesidad del club blanco o más bien se produjo por el lugar de procedencia del mismo.
El caso es que el año pasado su papel en el R.Madrid fue poco más que testimonial, por lo que al final de temporada le llegaron ofertas, pero él, fiel a su estilo, prefirió seguir de merengue cobrando lo suyo sin apenas jugar.
Es lamentable, siempre desde mi punto de vista, ver como un joven prometedor, con olfato de gol, capacitado para jugar si bien no en un grande, al menos en un segunda fila y ser su estrella, se contente con llevárselo calentito y no jugar un minuto. La selección argentina para él, al menos por ahora, se ha terminado. Ya no acapara noticias salvo como la de hoy, en la que ni corto ni perezoso, prefiere apoyar públicamente la candidatura de un jugador del eterno rival al balón de oro. Yo suponía que así lo sentiría, pero creo que es mejor en ocasiones omitir que decir algo que duele, aunque desde el otro lado le han tirado un cable con las delcaraciones de Jorquera, avalando a Casillas.
Esperemos que por su bien, se contenten con algo más que cobrar, sino también jugar, ya que su compatriota y ex-compañero de River, Aimar, no se le han caido los anillos por jugar en Zaragoza y marchar ahora al Benfica. Que cunda el ejemplo.



